terça-feira, 25 de maio de 2010

Futuro

Pausa para uma reflexão. Como bem diz e está claramente especificado no blog, sou tradutor, por formação, e perna de pau por vocação. Atendo-me à parte tradutória, fiz uma tradução que ainda não pode ser publicada, mas deixo aqui o texto original para avaliação de quem puder/souber. O conto de Guillermo Cabrera Infante, cubano, Darle vueltas a una ceiba.

http://letras.webz.cz/cubanos/infante/ceiba.htm

DARLE VUELTAS A UNA CEIBA

No no sé qué rayos es lo que le ha dado a esta mujer. Ahí está dando vueltas como caballito de tiovivo en rededor de esa mata sin decir palabra, nada más que dando vueltas y más vueltas. Me tiene más cansado. Siempre está con su artistaje y su bobería y su novelería. Creyendo en toda esa basura. Ah, no. Conmigo sí que no. Ya le dije que ahí no entro yo. Mírenlos cómo están: parecen hijos bobos. Voy a ponerme yo en eso. Se lo dije bien claro esta mañana, cuando se levantó con esa bobera metida en la cabeza.
La culpa no la tiene ella, sino esa tipa que recién se mudó para la accesoria y tuvo que venir a caernos en el cuarto de al lado. Ella se pasa el santo día metida en casa y diciéndole mi hermana haz esto, mi hermana haz lo otro, mi hermana lo de más allá y lo de más acá. Yo voy a ver si a fin de mes, cuando vengan a cobrarle el alquiler, va a querer que se lo paguemos nosotros en pago de los consejos que le da a mi mujer todo el santo día. Esta matraca de ahora es cosa de ella. Seguro, seguro. Voy cien pesos contra un cabo de tabaco que fue ella quien se lo metió en la cabeza a esta zanaca de mi mujer que se lo cree todo.
Ahí me está llamando por seña. Pero se le puede caer el brazo haciendo el pato que yo no voy a ir para allá. Me quedo aquí sentado donde estoy y listo. Si no es porque no puede hablar ya me estaría llamando a grito pelado. Ahora tiene que conformarse con hacer el pato toda la mañana o hasta que el sol le ase la manito esa y se le caiga renegrida al suelo. Tan fiestera. Todo para ella es un brete. Esta mañana me pegó tremendo susto porque me despertó haciendo visajes y poniendo los ojos en blanco y diciendo jucujucu como si tuviera un buche de agua en la boca y no pudiera hablar. Yo estaba medio dormido todavía y qué es lo que me creo: que le ha pasado algo malo y me levanto como un volador de a peso y la empiezo a sacudir por los hombros. Ya, me digo, le dio. Porque ella tiene a su viejo en Mazorra desde hace como diez años y una hermana de ella se dio candela y tiene otra hermana que nació así, toda ñanguetiada y todo eso, y yo me creo que ella también se viró para el lado de los bobos. Cuando ella se pudo zafar va a la mesa de comer y coge un papelito que tiene allí preparadito y todo y me lo enseña. Toba, dice el recadito, acuérdate que oy es el día. Felisidade te decea la colonia con K. Perdona que no te hable el día de tu santo. Pónteme la guayabera blanca, los pantalones blancos y los zapatos de dos tonos que vamos al templete. Te quiere Clodo.ueno, de manera que la fulana esa le metió en la cabeza lo de ir al Templete y darle vueltas a la ceiba que hay allí. Ahora, a mí no hay quien me meta en nada de eso. No señor. De eso nones, con su mala pega y todo, como decía Padrino. Yo ahí NO entro. Ahí está llamándome tan apuradita como esta mañana, que al ser de día ya me estaba despertando. ¡Felicidades te desea la colonia con K! Las cosas que se le meten a esta mujer en la cabeza. Bueno, a ver, ya que era el día de mi santo bien podía dejarme dormir la mañana, que ya ni el domingo se puede descansar en pas sin que venga una salación de éstas a jorobarle a uno el día.
Ahora, que yo lo que hice fue tomarme mi subibaja muy tranquilo, muy cómodo, el radio puesto, oyendo cómo el viejo Don Carlos, el Maestro Gardel, partía un tango en dos por la mañana. Luego me oí mi par de buenas milongas y me fumé dos tabaquitos seguidos. Y ella venga que te venga a escribir papelitos y más papelitos. Parecía una enumeradora del censo que hubiera caído en la cuartería. Toba apúrate por favor. Ya ni los firmaba. En los últimos ya yo estaba a punto de reventar. ¡Por poquito la hago hablar! Cristóbal por los restos de tu madre Tomasa apúrate. Lo que pasa es que me dio pena con ella, que después de todo es una negra muy buenaza y muy hacendosita y cogí y me levanté. Ahora, eso sí, me levanté con toda mi santa calma y me vestí bien (bien despacito) sin apuramiento. Luego bajé las escaleras muy señorón y encendí otro tabaquito en la calle y me llegué a la esquina a tomarme un cafecito de a tres. ¡Saliva de tigre! Es una salación esto de que los domingos no abra el puestecito de Inquisidor y tenga uno que caminar hasta el Muelle de Luz si quiere tomar un buen café. Miao de mono fue lo que tomé. Tuve que enjuagarme la boca con agua delante del tipo que vende el café y todo. Luego, pasito a pasito, vinimos para el Templete.
Por el camino Clodo cada vez que se encontraba con un conocido o con una amiga o con un pariente (porque esta mujer tiene más familia que si se llamara Valdés) había que verla, saludando con la cabeza, así, bajándola, como si fuera una duquesa rusa o algo por el estilo, sin decir nunca ni esta boca es mía. ¡Lo que hubiera gozado yo si hubiéramos tenido que hacer el viaje en guagua! Pero ella sabe más de la cuenta y me llevó caminando por la calle de San Innasio de manera que no se tuviera que encontrar con esas amigas de Inquisidor y Lamparilla, que son como cerca de seis mil negritas y todas son costureras y toditas, toditas usan espejuelos y siempre están cacheando a todo el que pasa con sus veinticuatro mil ojos.
Cuando llegamos a la Plaza de Armas ya estaba aquello lleno de gente y hasta el ayuntamiento estaba abierto y la banda municipal por allí con Gonzalo Roy y todo celebrando el día de San Cristóbal, de manera que nos tuvimos que meter por entre el gentío y colarnos hasta la reja del Templete. Y hasta ahí llegó mi amor.
Me negué redondamente a entrar y entonces ella se puso a halarme por un brazo y luego por una manga, hasta que finalmente se quedó haciendo así con la mano y me alejé de allí como perro con rabo enlatado y me perdí detrás del bombardino y de la batuta de Gonzalo Roy y del ruido tremendo que estaba armando la banda mientras tocaban el inno invasor. La vi, después, cuando se puso en coro alrededor de la ceiba con toda esa otra gente a quien la tipa esa que vive en el cuarto de al lado le debe haber metido en la cabeza esa idea de que si se le da la vuelta a la mata cerca de un millón de veces sin hablar ni media palabra, ni un suspiro y se va pidiendo una cosa, hasta que den la misa, la mata o el Templete o el cura que luego rosía con sus sermones el tronco de la mata o Gonzalo Roy o Dios, te lo conceden. Y así usted puede ver a las mujeres y a algunos hombres también, no crea, que de todo hay en el jardín, dándole la vuelta a la mata, calladitos pero pidiendo, pidiendo, pidiendo.
Ahí está ella, Clodo Pérez, mi mujer, tan cabezona, dándole todavía la vuelta al palo. Porque ya eso no es una ceiba ni ocho cuartos con lo seca que está. ¿Cómo la mata misma no se hace un milagro y se saca hojas de nuevo? Clodo va a decir que es porque la ceiba no puede darse la vuelta ella misma, seguro, y pidiendo su milagrito. Ya todo el mundo se ha ido para su casa y los de la orqueta recogieron y Gonzalo Roy a esta hora debe de estar durmiendo su siesta porque se pasó toda la santa mañana dirigiendo la banda como si estuviera muerto de sueño, de manera que debe de estar soñando que viene una mulata sabrosona y le dice Cecilia Valdés mi nombre es. Y yo estoy aquí fumándome mi tabaquito número noventainueve y mirando cómo mi mujer come esa mierda milagrosa. Fumando espero a Clodomira Pérez. Ahí está llamándome otra ve y diciéndome como el telegrafista del Morro, por señas, que venga yo también al tiovivo de la ceiba. A mí.
Fumar es un placer, sensual, idial, ritual.
Pero pensándolo mejor voy a ir. Yo no creo en nada de eso, pero voy a ir y me voy a poner a darle vuelta a la matica y todo. Ella se va a poner muy contenta y va a creer que estoy en lo suyo. La pobrecita: ella viéndome aquí solo sentadito en la sombra, resguardado de la solana, fumándome tranquilo mi tabaco cien. Seguro que se cree que yo no he abierto la boca en toda la santa mañana, que no he dicho ni esta boca es mía. ¿La mataré de un desengaño? Voy a darle yo también mi vuelta boba a la ceiba.

GUILLERMO CABRERA INFANTE / Gibara.

segunda-feira, 24 de maio de 2010

O que te faz feliz?

O que te faz feliz? Pessoas? Objetos? Conquistas? Tudo? Às vezes a felicidade está relacionada à desgraça alheia, às vezes ao logro alheio. Como mensurar tudo isso? Aquela pessoa amada te fez feliz por quê? Porque te acompanha? Porque te confronta? Porque simplesmente te ama? Aquela TV nova, por que tão feliz te sentes ao vê-la ligada? E o antônimo da felicidade? Pelo menos na gramática dir-se-á ser a tristeza. Será? Para mim são tantos os antônimos da felicidade; não ganhar, não fazer, não amar, não receber, não gostar, não querer, e nem sempre somos tristes por não os ter. Simplesmente não somos felizes. Perder alguém, sem dúvidas, da maneira que for, eterna ou parcialmente, não te faz feliz. Ah, que língua complicada, se não te faz feliz faz-te triste, não é? Antes fosse um problema do idioma, vai mais além, atinge onde todos somos iguais, sem língua, da cultura que for, atinge a alma, dizem que todos a têm.

quarta-feira, 12 de maio de 2010

Teoria da futilidade

Esta noite divaguei; melhor, divagarei. Há muito que não me sentava e divagava, se é que alguma vez havia feito isso, pelo menos com alguém que tivesse o que discordar de mim e derrubar minhas teorias pouco fundamentadas. Hoje até me senti sábio, é fácil ser sábio, sabido, estudado, no mundo, na sociedade de hoje. Fútil sociedade em que vivemos. A moda é ser fútil, um ser pensante não é incluído no meio dominante. Se você quer fazer parte, tem que deixar suas idéias pela metade Oh vida besta! Até esta noite eu queria ser fútil, seguir na mesmice inculta e retardante. Não que eu seja ‘o ser pensante’, mas conscientemente seleciono o meu conteúdo aparente pelo meio em que estou, e assim camuflo o que sou, me adapto, sou aceito. Até antes de me mudar dava graças a deus, com letra minúscula, porque não sou fútil e mais tarde me explico, que ia sair da cidade a qual hoje regresso com toda a felicidade. Tudo isso porque queria futilizar-me, deixar de lado a família, aquilo que marcou minha vida e faz parte do meu ser, meu cartão de visitas, minha formação como indivíduo. Hoje, percebo que sair daqui me ajudou, cresci, mas nunca neste mundo eu deveria ter pensado em me desprender dessa futilidade, dessa cidade. Parece que estou sendo contraditório, mas, resumidamente, para onde fui, não encontrei nada mais que a mesma futilidade presente em toda minha vida, e cá entre nós, para quê me esforçar para entender um mundo novo, que interiormente não passa de um mundo existente e conhecido, um lugar novo, com pensamentos envelhecidos. Sejamos claros, pensando preconceituosamente e servindo-me de estereótipos, saí de uma cidade pequena para outra cidade pequena, um campus com vida social, problemas, pessoas, ou seja, uma cidade com não mais de quatro mil habitantes, uma cidade pequena.

Mas não pense você que quando trato de futilidade, pensamentos minimalistas, ou falta de pensamentos, me refiro à cidade pequena. O mundo é o mesmo, vivemos na mesma época, e se tudo correr como indicam os marcadores, no futuro, e se alguém ler isso pode não entender, será pior. Pior? Me pergunto, usando um português coloquial, se pode piorar. Sim, claro que pode, vamos enumerar: Ainda não se acabou a água, ainda não vivi guerra, ainda não passei fome, ainda não perdi tudo, ainda não perdi meus pais, ainda não sofri nada. Sou a pessoa que mais reclama sem motivos, sou o mais exagerado, sou o que mais precisa de atenção. Ainda bem que reconheço; mas como dizia eu... Do que se trata este texto mesmo? Na verdade não tenho idéia, deve ser mera futilidade. Tudo o que nos faz perder tempo é fútil; descansar é fútil? Não nos faz perder tempo? Que pensamento mais inútil e desinformado. É claro que não, descansar é útil, recuperamos nossas forças para mais uma vez retomar a luta contra a futilidade que talvez possamos chamar de inutilidade. Não, nem tudo que é fútil é inútil, não é verdade? Não sei, realmente este não é o momento no qual queira discutir a semântica das palavras, nem mesmo a diferença de sentidos de uma frase. Espere aí! Já expliquei tudo, e ninguém nem percebeu.

Já tenho certeza que você não agüenta mais tantas frases sem nexo, na verdade eu nem sei o que acontece, não existe um motivo aparente que me faça escrever este texto, aparentemente não, mas existe. Gostaria de falar da sociedade de hoje, da sociedade do ano de 2010, que ousadia a minha, quanta petulância minha achar que este texto sobreviverá através do tempo. Mas como dizia eu, hoje meus olhos foram regados com esperança, e só não digo ‘abertos’ porque sou como um rei em terra de cegos, mas enfim, o que hoje descobri foi que o rumo de nossas vidas, o que seremos um dia, não será mais que uma peça do sistema, e sem grandes divagações e explicações, não mais do que já escrevi por hoje, por mais que pensemos, discutamos, reflitamos, serão horas desperdiçadas, digo, horas de sono, porque poderíamos poupar-nos do óbvio, pois, claro, somos seres pensantes e há muito tempo havíamos descoberto que não fazemos nada sozinhos e que convenções e grupos unidos por um ideal acabam por mudarem seu foco logo após sua primeira conquista significante, e que no final se convertem em reuniões sociais, buscando fundos para uma nova festa, que visa prestígio social e assim por diante. O sucesso corrompe a idéia principal, pois, claro, somos seres humanos, iguais nas idéias, queremos ser amados. Permita-me que eu ria desta minha última frase, não sou nenhum pregador, apenas analiso o que vivo e presencio. E, certamente, não estou retirando-me do meio, sou parte integrante desta sociedade e como tal me incluo e me critico, ciente e consciente.

Por fim, depois de desperdiçar mais algumas horas de sono, pois a vida cotidiana requer que eu me levante cedo, gostaria de expor minha última divagação. Não há nada de mais proveitoso do que sentar e conversar. Como queria que todas as pessoas pudessem se comunicar e dividir suas idéias e conhecimentos. Seria o mundo ideal, onde todos se entenderiam, tudo seria pacífico, monótono e sem ação. Não haveria futilidade e quem assim pensasse, pois compartilharíamos nossas experiências com prazer e dividiríamos o conhecimento sobre o que fizemos e vivemos. É verdade, não haveria o fútil nem o inútil, tudo seria proveitoso e partilhável, tudo seria feliz, não sei como imaginar mais, pois já se distancia e muito da realidade, na qual a felicidade de um depende do sofrimento e desgraça de outro. E disso bem entendemos.

terça-feira, 11 de maio de 2010

Sentido, sem 3

Gosto de brincar com as palavras, palavrear, prosear, inventar construções, criar caminhos, fazer-te sentir correndo, com sono, com pressa, com dolo. Às vezes ninguém me lê, muitas vezes tu não me lês, todas as vezes. Mas eu sigo, continuo, sem desanimar, porque o faço com gosto, gosto do que faço. Só no meu cérebro eu sei o que penso, tento repassar, me distraio, logo penso em ti, em você, em nós. Se talvez houvesse um assunto que te interesse, ou mesmo que te interessa, porque, quem sou eu para subjetivar? Cansei da dualidade, eu, tu, nós, sempre. Trato de pensar em terceira pessoa, trata de pensar, tenta, não consegue. Sobe-lhe o desejo, por que tudo se trata de amor? Não há amor, há? Cansado, já? Pergunto demais, não é? É porque ninguém tem a resposta, nunca têm. Eles ou ninguém? Já não sei mais de nada. Voltei à primeira pessoa, nem me dei conta. Já sei! É disso que se trata, eu e você, ou tu, como queira(s). Ego. Ah, se soubéssemos latim.

quinta-feira, 6 de maio de 2010

Sentido, sem 2

Ah, como é bom se sentar. Como queria que pudesse me sentar assim tão relaxadamente feliz. E por que não me deixam sentar? Por que vêm ao meu encontro esses mosquitos, pernilongos, insetos demoníacos? Eu só queria me sentar e ver o tempo agir, sem me preocupar comigo, contigo, com ela, com eles, conosco, convosco, me preocupo demais. Sentei-me e não há alma vagante, que pena as penas do universo mundano, ser ou espécie que me faça levantar. Tardei horas para poder sentar-me e quem sois vós que me pede que me levante. Sonhava com minha cadeira de fios, ou então minha poltrona de veludo, inútil no verão, essencial quando se há somente você e o chão. Penso em rimas, penso em comidas, penso no que beber, penso no que usar, penso demais. Sento-me e já não mais sinto. Já não mais sinto minhas pernas a latejar, meus pés a rastejar pelo asfalto, finalmente encontraram afago, descançai. Vêm à mente minha coisas grosseiras, coisas que tinha, coisas que não fazia, hoje faço. Por que hei de mudar? Por que me adapto? Lembro-me de ser impenetrável, irreprimível, irrefreável, irreconhecível. De temível a temeroso muda-se mais que o radical. E cá estou, sentado, e já penso levantar-me. Tanto mudei que nem mais penso no que quero, senão no que querem. Ergo-me e sirvo-lhes de cabeça baixa. Eu só queria sentar-me, por um minuto ou mais, por uma hora ou menos. Nem pude ver o tempo agir, deve ser bom se sentar.

Sentido, sem.

Depois da caida, depressão, you name it, meu mundo particular volta ao seu movimento de rotação, translação, retroação, aliteração, iluminação, são, de preferência, mas não totalmente. Como em uma canção metal avant guard, fui ressaltando aos poucos meus pontos de vista e, bem vagarosamente, fui encontrando o ritmo, já sem um metrônomo. Aprendi a tocar até o piano para lhe apresentar a Mozart, Wagner, não que fosse de seu agrado, mas que lhe é mister conhecer e internalizar seu dó-ré-mi-fá, mesmo tendo oitavadas mais complexas que essas simples notas básicas. Tão básicas, já nos esquecemos do básico. Tudo é tão repleto de complexidade, ensina-se o avançado para depois partirmos ao elementar. E como é efêmero, esse tal de conhecimento. Ou não? Simplesmente se sabe, e nem lembramos mais o porquê, existe porque sim e ponto. Há tanta coisa que desconheço, muito não sei, desconfio, parafraseio e não copio. E me levanto soberano e superior, sem dar-lhes motivos, sem dar-lhes explicações, e no fundo, sem sentido algum, deveras , realmente nenhum.